SUCESION DE AUTORIDAD INSTITUCIONAL

Toda autoridad viene de lo alto; por esto Dios envió a Juan el Bautista a bautizar y a preparar el camino para el ministerio del Mesías: “Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua … pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo” (Juan 1:31,33). Cristo se bautizó con el bautismo de Juan, y luego tomó el personal reclutado por Juan el Bautista y edificó la institución de la iglesia (Mateo 16:18). Posteriormente, antes de ascender a lo alto, le entregó a su iglesia la autoridad y la responsabilidad para llevar a cabo la Gran Comisión (Mateo 28:18-20).

Entonces, la iglesia del Nuevo Testamento tuvo su origen con Cristo durante su ministerio terrenal, y en Pentecostés fue confirmada con prodigios y señales para que no le quedara duda a nadie que la iglesia era ahora el lugar por Él escogido para representar su Nombre y llevar a cabo sus propósitos en esta tierra. De aquí en adelante, la iglesia gozaría de “status” oficial ante el mundo, comisionada por Dios el Hijo, dirigida por Dios el Espíritu Santo, bajo la superintendencia de Dios el Padre. En ella reposaba la responsabilidad de predicar el evangelio a toda criatura, y sólo ella estaba revestida con autoridad de lo alto para atender los negocios de su reino, y este poder otorgado se ilustra con la entrega de las llaves del reino (Mateo 16:19). Las llaves son el símbolo de esta autoridad delegada, no a Pedro solamente, sino a toda la iglesia (Mt.18:18), y esta autoridad celestial se transmite de iglesia en iglesia. Este principio bíblico se llama “sucesión de autoridad” o “continuidad de autoridad institucional”, y lamentablemente este principio ha sido olvidado, mal interpretado, y despreciado por algunos, pero ahí está, no sólo establecido, sino que ejemplificado.

Muchas iglesias han sido empezadas sin la autoridad de Dios, y han crecido, y han sido instrumento de salvación para muchos, pero no porque alguien ignore este principio, lo desobedezca, o lo desprecie vamos a validar el proceder. El concepto de autoridad institucional esta a la raíz de la teología bíblica (véase Mt.21:23-27), y está claramente ejemplificado en el Nuevo Testamento: Cuando los Samaritanos se convirtieron por la predicación de Felipe, la iglesia establecida en Jerusalén vino a confirmar esta misión: “ Los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo ” (Hechos 8:14-15). El Espíritu Santo esperó la venida de los líderes de la iglesia que estaban en Jerusalén antes de impartir poder sobre esta asamblea. Luego, la iglesia de Antioquía fue empezada con la autoridad de la iglesia de Jerusalén: “ Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía ” (Hechos 11:22). Posteriormente, Pablo rebautizó a 12 creyentes que sólo conocían el bautismo de Juan, pero ignoraban el ministerio de la iglesia bajo la tutela de Cristo, por eso fueron rebautizados (Hechos 19:1-6), estableciendo el precedente que Pablo fue el primer anabautista (rebautizador).

El apóstol Pablo empezó muchas otras iglesias con la autoridad de la iglesia de Antioquía (Hechos 13:1-4), y así, en una ordenada sucesión de iglesias se perpetuó la fe a través de los siglos, bajo diferentes nombres, tales como: Montanistas, Donatistas, Novacianos,Valdenses, Anabautistas, Bautistas. El nombre es incidental, la doctrina y práctica es esencial. En estos grupos de iglesias se perpetuó el principio de “autoridad institucional” o “sucesión de autoridad”, o “continuidad de autoridad institucional”, y este es el medio por el cual Dios transmite, preserva, y perpetúa la pureza de la doctrina, la unidad de la fe, y su autoridad, hasta el fin del mundo. Este principio está claramente expresado y ejemplificado en el Nuevo Testamento y contundentemente ratificado en la historia.

Para que una iglesia sea bíblica debe estar en esta ordenada sucesión de iglesias, porque las iglesias no se reproducen por generación espontánea, ni surgen de la nada, sino que se han venido reproduciendo según su género, desde que Cristo la fundó hasta hoy, y lo seguirán haciendo hasta el fin del mundo. Este es el diseño por Dios elaborado para la perpetuación de su institución, y es una responsabilidad humana identificarla y unirse a ella para gloria y honra del Señor.

Héctor Hernández Osses
Pastor Bautista
hectorihernandez@hotmail.com
Temuco - Chile

 

 

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