EL ORIGEN Y DESARROLLO
DEL CONCEPTO DE LA IGLESIA
UNIVERSAL INVISIBLE
La expresión de “iglesia universal invisible” tiene un amplio uso en la cristiandad contemporánea. El catolicismo romano postula que la iglesia de Cristo es universal (católica) y visible, pero también admite un aspecto invisible de la iglesia (1 ). Por otro lado, los protestantes establecen que la iglesia de Cristo es una entidad universal, pero invisible, y esto está expresamente establecido en la Confesión de fe Westminster (2). Lamentablemente, el concepto de iglesia universal invisible también se ha infiltrado en la teología y la práctica bautista. John Broadus, el gran erudito y predicador bautista, se refiere a este concepto en su discusión de Mateo 16:18 (3). Los bautistas han incorporado este concepto en su práctica al involucrarse en actividades ecuménicas. Incluso, algunos bautistas, han adoptado la idea no bíblica del bautismo del Espíritu Santo que los pone en el “cuerpo invisible y universal de Cristo”. Este concepto de “iglesia” no sólo socava la teología y práctica de la iglesia del Nuevo Testamento (local en naturaleza), tal como lo expresa la eclesiología Bautista, sino que socava la herencia bautista histórica con la cual nos identificamos plenamente.
EL ORIGEN DEL CONCEPTO DE LA IGLESIA UNIVERSAL INVISIBLE
Puesto que no hay referencia bíblica del término “iglesia universal invisible” (4) surge la pregunta obvia: “¿De dónde salió el término? Para responder esta pregunta debemos reconocer que esta terminología es el resultado del desarrollo de la eclesiología desde siglo II en adelante. Cercanamente después de la muerte del último apóstol (San Juan), el concepto y término “iglesia católica (universal)” hizo sus primeras incursiones en la eclesiología de los “padres Ante-Niceno”. La unión de la sucesión apostólica y el desarrollo de la jerarquía en la eclesiología católica romana, causada por la sobredimensionada visión del oficio pastoral, llevó a la falacia de una iglesia universal (católica). En este respecto, Cipriano presionó que los obispos de las iglesias locales eran la “esse” (existencia misma) de la iglesia y no la “bene esse” (bienestar) de la iglesia (5). Además, él estableció que la sujeción y obediencia al obispo era necesario para estar en la iglesia (6). Por lo tanto, estas malas concepciones les llevó al concepto de “católico” o “iglesia universal visible”. Este concepto fue puesto en papel por Ignacio, quien fue el primero en utilizar “católico” con “iglesia” (7). De hecho, cuando escribió su carta a la iglesia en Esmirna, él declaró que en cualquier parte que Cristo estuviese, estaba la iglesia católica. En el año 155, en una carta de la iglesia de Esmirna, donde se describe el martirio de Policarpo, la expresión “católico” fue usada (8). Por lo tanto, la respuesta a la pregunta: “¿De dónde salió el término iglesia universal invisible”? es obvia. Algunos de los primeros “padres de la iglesia” aplicaron sus malas concepciones de la Escritura a su eclesiología, y permitieron que el error se propagara. Así que con el avance de la jerarquía eclesiástica se hizo necesario redefinir la “iglesia” (ekklesia) . Y ahora e kklesia ya no significaba más una asamblea local, sino que también denotaba el concepto de universal o católico. Y este concepto continuó floreciendo a la par con otras expresiones, tales como: “ Cyprian´s extra nulla salus ecclesiam” (fuera de la iglesia no hay salvación). Y esto ayudó a establecer el vínculo entre soteriología y eclesiología en la mente de los primeros “padres de la iglesia”. Al final del siglo IV el concepto de “iglesia católica” estaba firmemente arraigado en los escritos eclesiásticos y en la práctica. Por lo tanto, el bautismo en agua incorporaba al individuo al “cuerpo visible y universal de Cristo”, eclesiástica y soteriológicamente.
Sin embargo, no fue hasta los tiempos de San Agustín que la eclesiología se desvió aún más de la Escritura. San Agustín, el “gran teólogo de la iglesia occidental” quien había sido grandemente influenciado por el neo-platonismo, encontró controversia con los Donatistas. Los Donatistas (antepasados de los Bautistas) criticaron el concepto de la “iglesia visible” por su falta de pureza en la membresía, preguntando si la iglesia había que dividirla en dos, la iglesia mezclada del presente (salvos y no salvos) y la iglesia pura del futuro (9). Al ver la legítima crítica de los Donatistas en relación a la impureza de la “iglesia visible”. San Agustín se vio forzado a unir su concepto de la predestinación de los elegidos con su concepto cipriánico de la “iglesia católica” (10). Por lo tanto, según San Agustín, la iglesia era la communio sanctorum; es decir, el “número de santos predeterminados” (11). Berkhof resume la posición de San Agustín al declarar que la “unidad de los santos es real; y por lo tanto, la iglesia es invisible” (12).
La ingenuidad teológica de San Agustín tuvo un efecto dicotómico. No sólo le sirvió para sacarse de encima la crítica de los Donatistas con elegancia, sino que generó la fuente para un posterior error eclesiológico. Aún cuando, San Agustín nunca usó el término “invisible” con “iglesia católica”; no obstante, el sí originó el concepto de “iglesia católica invisible” por una necesidad teológica. Así que para cuando llegó el siglo quinto, habían por lo menos dos conceptos diferentes de “iglesia”. Para los “católicos” que creían en la regeneración bautismal; y por lo tanto, en una membresía de gente inconversa, la iglesia era universal y también invisible. Sin embargo, para los Donatistas que demandaban y practicaban el bautismo de creyentes y una membresía pura, la iglesia verdadera era la iglesia local, donde se debía practicar disciplina y otros conceptos del Nuevo Testamento.
EL CONCEPTO DE LOS REFORMADORES DE LA “IGLESIA UNIVERSAL INVISIBLE”
En el cristianismo antes de la reforma, el concepto de la “iglesia” tenía dos caras. Los anabautistas se aferraban al concepto de la “iglesia local”, y los católicos al concepto de la “iglesia universal (católica)”. Ya hemos establecido que las raíces de la “iglesia católica invisible” tuvieron su origen con San Agustín; sin embargo, su concepto no fue de utilidad, sino hasta la reforma. Cuando Martín Lutero se separó de la “iglesia católica” se quedo con algunas de las doctrinas de San Agustín e incorporó otras a su movimiento. Lutero negó que la “iglesia católica” era esencialmente externa o visible, sino que debía ser encontrada en la esfera de lo universal (13). Así que para Lutero, la “iglesia católica invisible” estaba incluída en la iglesia externa o visible a través de la cual Dios dispensaba sus gracias. No obstante, la reforma tomó otro paso, alejándose aún más de la eclesiología del Nuevo Testamento, y sostuvo que la “iglesia católica invisible” iba más allá de los límites de la “iglesia católica visible”. Por lo tanto, la ekklesia universalis incluye a todos los que son salvos, aun cuando no sean parte de la iglesia externa o visible.
Por lo tanto, el concepto de la “iglesia universal invisible” tiene su origen con los Padres de la iglesia. Y la “iglesia instituida” (lo que existe y se hace pasar por iglesia) ha contribuido a su desarrollo a través de las edades, alejándose más y más de la eclesiología del Nuevo Testamento. De esto se puede claramente apreciar que el concepto de “iglesia católica visible” llevó al concepto de “iglesia católica invisible”. Los católico-romanos tienen su eclesiología externa y visible, y los protestantes tienen su eclesiología interna invisible, mientras que los Anabautistas o Bautistas tienen, su eclesiología visible con membresías regeneradas y puras.
Ahora bien, en la práctica, los Bautistas deben evitar incorporar eclesiología protestante en su iglesia local, lo cual fue una necesidad teológica del protestantismo basada en la filosofía platónica de San Agustín, quien, de hecho, usó su eclesiología para socavar la eclesiología de la iglesia local de los ancestros de los Bautistas, los Anabautistas.
Por Thomas M. Strouse
Citas
1 Louis Berkhof, Teología Sistemática ( Grand Rapids : Wm B. Eerdmans Publishing Co., 1976, pág.563.
2 Berkhof, pág 564.
3 John A. Broadus, Comentario del Evangelio de Mateo, ed. Alvah Hovey (Valley Forge, Pa: The American Baptist Publishing Soc.,1886) Páginas 358-359.
4 La referencia bíblica más importante para la “iglesia católica” está basada en la variante textual encontrada en Hechos 9:31: “Entonces la iglesia tenía paz por toda Judea, Galilea y Samaria…”. Sin embargo, la teología basada en variantes textuales es muy débil.
5 Kenneth S. Latourette; La Historia del Cristianismo (N.Y.: Harper and Row, publ., 1953), pág. 183.
6 Henry C. Vedder, Una historia Corta de los Bautistas (Valley Forge: The Judson Press, 1969), pág. 54.
7 Clyde C. Smith, Nuevo Diccionario Bíblico Católico, ed J. D. Douglas (Grand Rapids: Wm B. Eerdmans Publ. Co., 1974), pág. 203.
8 Kenneth S. Latourette, pág. 130.
9 Reinhold Seeberg, Libro de Texto de la Historia de las Doctrinas, trans. Charles E. Hay, (Grand Rapids: Bakers Book House, 1977), 1,325.
10 Louis Berkhof, La Historia de las Doctrinas Cristianas (Grand Rapids:Baker´s Book House 1975), pág. 229.
11 Es interesante notar, Seeberg aún admite la dificultad de comprender la naturaleza visible e invisible de la iglesia. El declara: “Desde un punto de vista crítico”, la objeción Donatista no está sin justificación, porque la iglesia de los sacramentos y la iglesia de la gracia, sólo puede, con gran dificultad ser intelectualmente armonizada…. Podríamos hablar de una doble y quizás una triple definición de iglesia en San Agustín,” pág. 326.
12 Louis Berkhof, pág 229.
13 Louis Berkhof, pág 236.